No se puede saber si eres candidato a LASIK únicamente por tu edad o graduación. La decisión requiere un examen completo y mediciones de la córnea. Dos personas con la misma miopía pueden necesitar recomendaciones distintas.
Factores que se revisan
Graduación estable
La graduación debe haber permanecido suficientemente estable. Operar un ojo que todavía está cambiando aumenta la posibilidad de que vuelva a necesitar corrección.
Forma y espesor de la córnea
La topografía o tomografía corneal ayuda a identificar irregularidades y signos de ectasia o queratocono. El espesor también influye en la cantidad de tejido que puede remodelarse de forma segura.
Ojo seco
LASIK puede agravar síntomas de sequedad ocular en algunos pacientes. Por eso conviene identificar y tratar problemas de superficie ocular antes de decidir.
Salud ocular general
Catarata, glaucoma, enfermedad corneal, alteraciones de retina y otras condiciones pueden cambiar la recomendación o hacer que otro tratamiento tenga más sentido.
¿Qué estudios suelen ser importantes?
- refracción;
- medición de agudeza visual;
- topografía/tomografía corneal;
- paquimetría o medición de espesor;
- evaluación de superficie ocular;
- examen oftalmológico completo.
¿Qué pasa si LASIK no es la mejor opción?
No ser candidato a LASIK no equivale automáticamente a no tener ninguna alternativa. Dependiendo del problema pueden valorarse técnicas de superficie como PRK/TransPRK, otras estrategias refractivas o simplemente continuar con lentes si la relación riesgo-beneficio no favorece una cirugía.
La pregunta correcta
En lugar de preguntar “¿me puedo operar?”, conviene preguntar: “¿qué procedimiento, si alguno, ofrece una relación razonable entre beneficio y riesgo para mis ojos?”
Agenda una evaluación refractiva para revisar tu córnea y tus opciones.

